domingo, 31 de mayo de 2009

Realidades PERSONALES

La gran mayoría sueña despierto, sueña con tener el mundo a sus pies, imagina tener cosas materiales que ayudarían gran parte de su accionar diario, tener un auto para evitar ser un ganado más en cada custer, ir a comer a un buen lugar y dejar los agachaditos de cada esquina con su popular “solo a un nuevo sol”, aunque algunos son buenos, o sino ir a un centro comercial, “cosa que acá en el Perú es lo máximo”, y comprarte una ropa de Ripley o Saga, elaborada en china y sentirte lo mejor del mundo.

Estamos en el mundo del consumismo, todo el mundo consume y en el Perú no es la excepción; a pesar de vivir la gran crisis económica, el mundo sigue girando y las cuentas de muchos se siguen hinchando, mientras que las de otros ni siquiera observan la pobreza en la que están inmersos.

No se necesita mucha lírica para expresar que la indiferencia esta más latente hoy en día, cuando uno escucha cada noticia en los informativos mañaneros: el resurgimiento del terrorismo, el alza de los alimentos, las ingratas acciones que realizan los políticos, en fin muchas cosas que suceden y que atormentan más a una población que necesita alguien en quien o quienes creer.

Muchas cosas materiales serian suficientes para paliar la necesidad que existe en cada uno de nosotros, pero que hay de los sentimientos, de la sensatez que uno debe tener cuando esta entre la espada y la pared. Pienso yo que antes de tener algo material, hay que experimentar la sensación de cómo he de obtenerlo. La vida no es fácil, por eso se llama vida y lo apetitoso de ella es que las cosas siempre serán difíciles, donde existirán muchos retos, cuantiosas partidas donde escogeremos el sendero del triunfo.

Basta ya! del pan y circo, acaso hay la necesidad de jugar con los corazones de muchas personas, no hay sentimiento en uno para descifrar “esto esta mal”, si el sistema no funciona, porque caer en la podrida burocracia y reírnos cada día como si no hubiera pasado nada, nuestra vida, mi vida se nutre con esperanza, pero hoy más que nunca de realidades; realidades en los que muchos no pueden visualizar objetivamente, pero que pronto conocerán la luz, ese destello que ciega cada acción de nosotros, no lo volverá hacer más porque ahora, no seremos tan débiles.